Efectívamente, puedes tener una mayor predisposición a engordar

Leyendo sobre estudios de asociación de genoma completo me he empezado a hacer preguntas alrededor de cuánto poder tenemos nosotros para poder modificar o no la grasa corporal que tenemos.

Para ello, primero te quiero explicar qué es un estudio de asociación de genoma completo (GWAS) y por qué es relevante para el tema que nos atañe.

Imagina que queremos averiguar por qué algunas personas tienden a acumular más grasa corporal que otras en igualdad de condiciones. Para ello, reunimos a cientos de miles de personas para medir su IMC o su porcentaje de grasa corporal y analizamos millones de pequeñas variaciones en su ADN. Buscamos un patrón: alguna variante genética que aparezca un poco más a menudo en las personas con un IMC más alto.

Si resulta que EXISTE, entonces podemos decir que esa variante está asociada con el IMC o el porcentaje de grasa corporal.

Asociación NO SIGNIFICA causa directa, significa que esa variante es más frecuente en personas con esa característica (IMC más o alto o mayor % de grasa corporal en igualdad de condiciones) y que, por tanto, probablemente participa de alguna forma en los mecanismos biológicos que la influyen.

Más movidas con respecto a estos estudios que necesitas saber para entender su importancia en el proceso de engordar

La mayoría de las variantes que se encuentran en los GWAS no cambian las proteínas que fabrica el organismo (función principal por excelencia de los «genes»), estas variantes suelen estar en partes de ADN que funcionan como interruptores/reguladores. Modifican cosas como:

  • Cuánto de mucho o poco se expresa un gen.
  • En qué tejidos se va a expresar.
  • En qué momento se va a expresar.

Para que me entiendas mejor, imagina que dos personas preparan exactamente la misma receta con los mismos ingredientes. La diferencia entre sus platos no estará en los ingredientes, sino en cosas como las cantidades que usaron de los mismos o el momento en el que añadieron los ingredientes en el proceso de cocinado: Un poco más de aceite, menos sal o incorporar un ingrediente antes o después puede cambiar mucho el resultado final.

Con los genes ocurre algo parecido. En la mayoría de los casos, las personas fabricamos las mismas proteínas, pero en cantidades diferentes, en tejidos distintos o en momentos diferentes.

Pues estos estudios genéticos muestran que no tenemos proteínas completamente distintas ejerciendo su función, sino que tenemos las mismas proteínas funcionando con pequeñas diferencias en cantidad, momento o lugar.

¿Cómo se traduce todo esto en una mayor predisposición a engordar?

La respuesta es que no existe, por supuesto, un único «gen de la obesidad». Lo que existe es la combinación de cientos de miles de variantes genéticas, cada una con un efecto muy pequeño, que pueden modificar ligeramente procesos como:

  • La percepción del hambre
  • La percepción de la saciedad
  • Preferencias más pronunciadas por ciertos alimentos
  • El gasto energético
  • La facilidad para almacenar grasa
  • Etc

Ninguna de estas variantes determina el peso por sí sola, pero la suma de muchas de ellas puede hacer que dos personas respondan de forma diferente al mismo entorno alimentario.

Vale, pero ¿cómo se traduce eso en tener más o menos grasa corporal?

Ya hemos visto que la genética no determina si una persona va a desarrollar obesidad, pero sí puede modificar pequeños detalles de la fisiología que, en suma, aumentan o disminuyen esa predisposición.

Entonces, ¿cómo consiguen esos pequeños cambios hacer que una persona tienda a acumular más grasa que otra, de características similares?

No existe un único mecanismo. La genética puede influir en el apetito, la saciedad, el gasto energético, la cantidad de masa muscular, incluso en las propias características del tejido adiposo. Uno de los mecanismos que más me llama la atención tiene que ver con los adipocitos, las células encargadas de almacenar grasa.

No hay adipocitos completamente vacíos en condiciones fisiológicas normales. Un adipocito maduro necesita mantener una cantidad mínima de lípidos para conservar su estructura y su función. Esta cantidad mínima puede variar entre personas y este es un buen primer ejemplo de cómo funciona este tema.

Además, no todas las personas responden igual cuando ganan peso. Algunas tienen una mayor predisposición genética a formar nuevos adipocitos (hiperplasia del tejido adiposo), mientras que en otras predominan adipocitos que simplemente aumentan de tamaño (hipertrofia). Esto es otro ejemplo de variabilidad más.

Disclaimer, se viene fumada ⚠️

Esto me ha llevado a plantearme una hipótesis interesante. Si dos personas tuvieran características muy similares, pero una de ellas presentara un mayor número de adipocitos (esto puede ocurrir por procesos que no comentaré en este post), es posible que necesitara mantener una cantidad ligeramente superior de grasa corporal para que ese tejido adiposo siguiera siendo funcional, ya que cada adipocito necesita conservar un contenido mínimo de lípidos.

En ese escenario, esa persona podría presentar una apariencia ligeramente más adiposa que otra con menos adipocitos, incluso si ambos organismos funcionaran de forma muy parecida en el resto de aspectos.

Una forma sencilla de imaginarlo es con cajones:

Si tengo 10 cajones y en cada uno necesito guardar, como mínimo, una camiseta, necesitaré al menos 10 camisetas.

Si otra persona tiene 20 cajones y en cada uno también necesita guardar una camiseta, necesitará, por lo menos, 20 camisetas.

El simple hecho de tener más compartimentos hace que la cantidad mínima necesaria para mantenerlos ocupados sea mayor.

Con el tejido adiposo podría ocurrir algo parecido para mantener un tejido adiposo funcional y la regulación de ese tejido depende de mecanismos fisiológicos complejos en los que intervienen tanto el propio tejido adiposo como el cerebro.

Recuerdo que esto sólo son mis pequeñas elucubraciones. Es importante recalcar que esto es una hipótesis fisiológica plausible, no una explicación demostrada. 😊

Tener una predisposición no es una condena

Ojalá esto no sea un motivo para resignarnos, sino para dejar de esperar que todos tengamos los mismos resultados siguiendo las mismas pautas.

Muchos estudios poblacionales muestran que determinados hábitos, como realizar actividad física regularmente, mantener una alimentación saludable, dormir bien, reducir el estrés, se asocian con una mejor composición corporal. Estos hábitos funcionan en cualquiera, pero la magnitud de la respuesta puede ser distinta, porque el punto de partida de cada uno de nosotros es distinto y nuestro funcionamiento fisiológico se parece, pero no es idéntico.

Que una persona no alcance la composición corporal que esperaba no significa que no haya mejorado. Muchas veces hay progreso, aunque no coincida con la imagen que tenía en mente!

Referencias:

  • Abdellaoui, A., Verweij, K.J.H. Dissecting polygenic signals from genome-wide association studies on human behaviour. Nat Hum Behav 5, 686–694 (2021). https://doi.org/10.1038/s41562-021-01110-y
  • Gholamalizadeh, M., Mirzaei Dahka, S., Vahid, F., Bourbour, F., Badeli, M., JavadiKooshesh, S., … Doaei, S. (2022). Does the rs9939609 FTO gene polymorphism affect fat percentage? A meta-analysis. Archives of Physiology and Biochemistry, 128(6), 1421–1425. https://doi.org/10.1080/13813455.2020.1773861

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